miércoles, 13 de marzo de 2013

-IV-

La sensación de su tacto resulto mas extaciante sobre mi mano que en mi cintura debajo de mi ropa, sobre la piel desnuda. Resulto más sorprendente y convincente. Lo cálido de tu mano, la firmeza y dulzura que envolvían la mía, fría y entumecida. Tu mano, tu interés en como estaba, ahí.  Te juro que ahí yo no dudaba… Había dudado tanto antes. Cuando me rogaste que me fuera con vos y conspiraste luego, al menos es lo que sospecho, para que no me quedara más opción que hacerlo. Tampoco es que yo tratara de evitarlo. Y me tapaste con tu campera, no se si tanto porque yo tuviera frió o lo hiciera sino porque así podías abrazarme sin que te vieran. Y pasaste tu mano por debajo de mí. Yo dormía de costado... Tus manos llegaron a mi piel, la ropa era un obstáculo así que la ignoraste. Me tensaba cada vez que la movías  cintura, espalda, el borde del corpiño... y así se secuenciaba mi tortura... No estaba dormida, y ambos lo sabíamos pero aparentarlo era la mejor opción. Así evitábamos varios problemas, como si se suponía que debía dejarlo hacer lo que hacia, de estar despierta lo correcto hubiera sido pedirle que desistiera, no podía hacerme cargo de que el supiera abiertamente que tenia mi consentimiento. Y me murmuro al odio que me acercara. Apenas me moví  Entonces el me envolvió en ambos brazos y me atrajo a el. Yo respiraba profundo y apretaba los ojos. ¿Que mas podía hacer?

Tenia tantas dudas, tantos miedos, apenas podía moverme, estaba petrificada por la electricidad de tus manos. Me aterraba que los demás nos vieran, es que me había esforzado tanto por esconderlo y había tantos al rededor, temía que me dejaras.  Y al mismo tiempo no lo esperaba, no lo creía posible. Tenia miedo de alejarte, tu tacto me quemaba. La dimensión de mi propia anatomía se me hacia extraña, descocía que fuera tan estrecha... No pensaba que tus manos pudieran abarcar tanto de mi piel al mismo tiempo. Tenes manos grandes y dedos juguetones. Decir esto me causa sonreír y un poco de rubor. Las ideas se me hacían a cada segundo un poco más difusas... Se me escapaban las razones, lo lógico se me iba de a tirones... De repente solo podía pensar en tu olor y en lo suave y travieso que resultaba la presión de tus dedos sobre el broche de mi sostén  como si murieras por soltarlo. Sentí que tanta abrumacion era demasiado y que debía escapar de eso cuanto antes.
 Y lo hice. Huí como cobarde. Fui al baño, solo sentía preocupación y un poco de alivio. Este último se perdió cuando me encontré en el espejo con el pelo revuelto. Respire como si hubiera pasado mucho tiempo bajo el agua. Con ansia y desesperación y sonreí de nervios y un poco con vergüenza me arrepentí y salí del baño con determinación  la que fue disminuyendo a medida que me acercaba a donde estabas. Y ahí solo tenia miedo de que el momento ya hubiera pasado, ¿y si alguien mas estaba en mi lugar ahora? No había nadie. Vos mirabas por la ventana. Decidí que si querías me buscarías  Y me acomode lo mas alejado que me fue posible, mirando el techo, pensando. Rogando que te dieras vuelta y me encontraras  Intentaste abrazarme como antes pero mi posición lo hacia difícil  ya no era tan cooperativa. Si antes temía ahora era inmensurable 
 "Que te pasa Dani?" Murmuraste en tono exigente pero con preocupación 
 "Que te pasa Dani?" Me pregunte también aunque esta vez me sonó mas autoritario y demandante..
 Un vacilante
" no me siento bien, pero ya se me va a pasar"  fue lo único que pude pensar."
"Ya se me va a pasar" repetí en mi mente y ahí adentro sonó a orden.
 Desististe del abrazo y casi morí cuando pensé que habíamos terminado, casi morí cuando pensé que te había decepcionado. Pero no lo hice porque lo que acabo con mi vida fue que buscaras mi mano y la envolvieras en la tuya. Y si antes me tenías en las nubes con eso el cielo parecía cerca. Porque una mano que siempre anda desnuda y desprotegida causa mas locura que todo lo que guardamos bajo trapos y telas. Será porque esta siempre al alcance y dispuesta pero al mismo tiempo es tan distante. Nadie las abraza, y cuando lo hacen se siente tan intimo. Y al mismo tiempo es consolador. Se me fueron todas las dudas ¿sabes por que? Porque sentí que me decías “te entiendo, te ayudo, te espero” y el te espero me dio ganas de que no esperes.
Acomode mi brazo a un costado y lo mismo hice con mi cuerpo. Como invitándote a pasar, me soltaste y otra vez me arrastraste cerca. Con un brazo tuyo abajo mío y otro arriba. Pero sentí que te lo debí y busque tu mano para cubrirla con la mía  Entonces la que estaba por debajo me rodeo y se entrelazo con la mía dejando a la otra libre. Me acomode mas cerca. Y apoyaste tu cabeza en mi hombro. Me besaste el cuello. Juro que sentí que lo hacías con miedo. Lo que hizo que yo perdiera el mío y tocara tu pierna. Y otra vez mi cabeza se quedo vacía porque cuando vos apoyaste tu muñeca en le hueso de mi cadera y dibujaste círculos lentamente con tus dedos el calor atravesaba la ropa y me hacia cosquillas sobre la piel... Mientras tu aliento sobre mi cuello me dejaba a mi sin el mío. Cuando te moviste saque mi mano porque estaba ciega y no quería parecer provocadora. No quería tocarte sin darme cuenta. Y entonces me dijiste 
"acércate mas" 
pensé " ¿en serio es posible que este mas cerca?" Pero no dije nada porque también estaba muda.
 "Dale veni mas cerca" 
 en un susurro apenas distinguible. 
Me acerque sin modular ni una sola letra. 
"Así, ¿ves?" 
Me empujaste contra vos, contra tu cuerpo... 
Es que había olvidado que también venias con uno de esos, solo había podido pensar en los picaros de tus brazos, como si no correspondieran a un tronco. Entonces agarre tu mano y la apoye de nuevo en mi cintura, como un recordatorio de en donde íbamos  Sentí tu entusiasmo cuando esta vez me tocaste con mas avidez. Como si fuera más placentero que yo te lo pidiera. 
Yo no te toque más. Al menos no con las manos porque era un hecho que el resto de mi rozaba el resto de vos. Aunque casi imperceptiblemente, te esforzabas por no apoyar todo el peso de tu cuerpo sobre mi espalda. Fue como un repentino llamado a la realidad que después de unos minutos alguien se tropezara. Ahí note todo por separado, hasta la mano que envolvía uno de mis pechos, por en sima del corpiño. Me reprendí por no haberlo notado antes, ¿como era posible? Entonces moviste esa mano hasta mi cadera y jugaste con el elástico de mis calzas. Me preguntaba si vos en realidad lo estabas pensando con premeditación y alevosía o si también sucedía en ese tipo de lapsus hipnótico 
  "Si no te quedas quieto ninguno de los dos va a poder dormir" dije. 
Paraste en seco. 
"No tengo sueño Dani"
" yo tampoco ___" pensé...Pero no lo dije...  Te diste vuelta y rogué no haberte ofendido. Me arrepentí  me arrepentí miles de veces...

No hay comentarios:

Publicar un comentario